Carta de intención del director

Entre Tejidos y Patrones

La intención del director

Es la segunda vez que llego a Guatemala con la intención de quedarme a vivir. Es el país de mi familia paterna por lo que no es un lugar nuevo, y sin embargo no me deja de impresionar el clasismo y el racismo que se viven aquí en lo cotidiano. Es impactante… al menos para uno que no ha experimentado esta realidad el tiempo suficiente como para considerarla una realidad “aceptable”. Pero veo que la gente se acostumbra y he visto que muchos llegan a aceptar estas prácticas clasistas y racistas sin cuestionarlas… siempre y cuando ellos no sean los afectados.

 

¿Y quién soy yo para ponerme a cuestionar a los demás? Quizás más que preguntar quién soy, se trata del hecho de tener la oportunidad de hacerlo. Es la oportunidad que me da ser nacional y extranjero a la vez, de sentirme identificado pero también diferente a esta sociedad segregadora. Es la oportunidad de vivir en un barrio de clase acomodada en que casi todas las casas tienen empleada doméstica indígena y verlo con el ojo crítico de documentalista. Y sin embargo mi motivo de tocar este tema tabú no es el de poner abajo a aquellos que contraten a otros para trabajar en sus casas, ni tampoco deslegitimar el trabajo doméstico como empleo; sólo busco poner en evidencia la denigrante situación laboral que rodea este trabajo.

 

Como persona mi intención es llegar a entender mejor este lugar que también considero mi país. Como autor mi intención es lograr que el espectador se identifique con su realidad a nivel macro por medio de la descripción de hechos tan particulares como los que ocurren dentro de una casa. Quiero que a través del análisis de una problemática regional, la audiencia pueda reconocer un conflicto humano, universal: el respeto al prójimo.

 

Los primeros pasos implican una investigación a fondo de varios escenarios, tanto rurales como urbanos, que se enhebran en esta historia. El proceso de escribir el guión será uno paralelo al de la búsqueda de personajes representativos y cinematográficos de dichos lugares. Desde el punto de vista narrativo el reto que me propongo es el de componer una narración sólida a partir de pedazos de testimonios de las diferentes mujeres descritas en el sinópsis. Se busca crear un solo hilo narrativo a partir de la yuxtaposición de las distintas voces, para que simule una sola historia, casi como si fuera una sola protagonista.

 

El proyecto implica superar varias dificultades de producción. Hay que desarrollar estrategias tanto para grabar en las casas de las familias adineradas de la ciudad capital como para trabajar con las poblaciones rurales marginadas. Hay que ganarse la confianza de los personajes y superar la tímidez cultural ante la cámara. Hay que desarrollar una relación con ONGs como el Centro de Apoyo para las Trabajadoras de Casa Particular (CENTRACAP) y Casa San Benito que ayudan a colocar a trabajadoras en casas particulares y a negociar las condiciones de empleo.

 

Evidentemente emprendo un documental complejo y lleno de obstáculos. ¿Pero qué sería del cine sin el riesgo? Me embarco en este proyecto con metas ambiciosas. Quisiera lograr un documental que trascienda en mensaje y calidad, sin escatimar en el esfuerzo ni en equipo profesional. Por ejemplo, no quiero musicalizar con un teclado sintetizador, sino más bien con una orquesta de marimbas. De esta forma me voy rodeando de personas que puedan asegurar un largo alcance para el producto final: el productor ejecutivo hondureño Servio Tulio Mateo y el antropólogo Alejandro Alfaro quien desarrolla trabajo con diversas comunidades del país.

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